Sobre mí

¿Qué decir sobre una misma… públicamente?

Normalmente se pone la cara bonita y los logros y capacidades. Al fin y al cabo esto es para atraer a la gente hacia ti y lo que haces, ¿no?

Nadie pone sus crisis existenciales, ni sus incongruencias, ni sus miedos.

Pero me apetece hacerlo diferente.

 

A ver… me licencié en Medicina General y Cirugía con 24 años. Después hice el MIR de Médico de Familia. Como tuve un par de bajas largas, me pidieron repetir el último año de MIR para obtener el título de la especialidad, y lo rechacé.

Uno de los momentos de mayor libertad de mi vida que recuerdo. No me gustaba la medicina. 10 años dedicados a hacer algo que no me gustaba, hasta que me di permiso para dejarlo. Después de pasar por una depresión.

Por aquella época redescubrí mi pasión por la música. Cantar, componer, tocar la guitarra… estuve a punto de ser contratada por una casa discográfica de Madrid.

Pero decidí no seguir por ahí.

Entonces:

Me formé como psicoterapeuta en técnicas gestálticas y bioenergéticas en el

Centro de Psicología Humanista de Málaga, con Carlos Odriozola, Teresa y Carolina Garcés,

Conocí el Eneagrama.

Practiqué el Curso de Milagros.

Murió mi única hermana.

Nació mi primer hijo.

Murió mi segunda hija.

Nació mi tercera hija.

Monté mi propio centro de psicoterapia en Murcia.

Empecé a estudiar los Chakras

Me fui a vivir a Chile.

Un colibrí se me apareció en un sueño.

Conocí la Biodanza.

Conocí el Reiki.

Conocí la Terapia Floral.

Me titulé de todo eso.

Hice los SAT

Tuve a mi cuarta hija.

Trabajé en la Fundación Astoreca como terapeuta florar y de Reiki

Creé “ Las 9 Vivencias del Alma”

Volví a España.

Volví a trabajar de Psicoterapeuta.

Creé la Escuela de Gendai Reiki de Málaga

Formé mi grupo regular de Biodanza.

Conocí EFT.

EMDR

Kinesiología

Me formé de todo eso.

Creé “Las 7  Llaves de la Abundancia”

Conocí a Avihay Abohav y su Terapia del Alma, y las regresiones, canalizaciones, y otros estados alterados de conciencia.

Empezaron a llegar a mi vida muchas almas preciosas, antiguas compañeras de camino.

Y el Tambor y el Canto Chamánico. Lo único que no he aprendido de nadie.

 

Lo que más me gusta es facilitar procesos grupales de transformación. Como una Chamana. Unir lo terrenal con lo transcendente, la herida con el perdón, el dolor con la compasión, el deseo con la vida. La rabia con el poder.

La música como vehículo fundamental de los procesos. La danza, el canto…

 

Reconocer lo que uno Es, en el corazón, es casi más difícil que reconocer la propia sombra.

 

He aprendido más de la vida, en realidad de la muerte, que de cualquier curso que haya hecho.

 

Y todo lo que he aprendido lo pongo al servicio de ayudar a los demás. A veces  lo hago desde una necesidad compulsiva de aliviar el sufrimiento,  a veces desde el impulso compasivo de mi corazón, a veces, simplemente,  porque me lo paso bomba.

 

 

Y un colibrí se me apareció en un sueño…